Alas de papel

Veo un pájaro. Posado. Y tras él, de fondo, el mundo.
Sus flacas patitas parecen sostenerlo. Aunque, en realidad, está suspendido sobre la nada.
Mira a lo lejos a través del aire, a través de la vida, a través del sueño.
Mi presencia parece serle indiferente. Mientras no me mueva.
-No te vayas-, le dice mi mirada.
El pájaro echa a volar. Surcando el aire, la vida, el sueño. Con sus alas de papel.
Pero volverá.
Ha dejado sus flacas patitas sobre la barandilla. Y tras ellas, al fondo, el mundo espera.©

El telón

«Me llamas por mi nombre. Y te respondo.
Te dejo pensar que me conoces.  
Guardo para mí lo que, sin tú saberlo, también nombras. Acallo la tormenta sorda del miedo que ruge sin voz tras un telón tejido con pesadas capas de falso olvido.  Mi palestra es una oquedad interior surcada de ecos en permanente colisión. Hieren el aire con sus chasquidos inaudibles. Soy ese aire rasgado.  Soy mi dolor.
Me llamas por mi nombre. Cae el telón. Y te sonrío.» ©